viernes, 5 de diciembre de 2008

Vieja dedicatoria

Por esa veta gris en una perla
donde incendia la luz del occidente
un paisaje tras otro, una tras otra gema,
busqué fuentes y hallé, topé con valles
me perdí, vi el antiguo camino, eludí aldeas
y quise cabalgar. Te recordé sentado
junto al refugio de la salamandra.

Por mis palabras indefensas nunca
vas ni ibas tu. Este ocaso es casi tu silencio
y un latido en tus sienes deshace la belleza.

No como el tiempo que segó la sangre:
como una luz vivísima que mueve
la destrucción de todos los horizontes frágiles
para vibrar imperceptible sobre
el sol, el agua, los atardeceres.



Aníbal Núñez del libro Primavera soluble [1978-1985]

4 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

¡Qué bueno!

Haces un encomiable trabajo
seleccionando buenos poemas.

Difícil y arriesgado no ir
sino contracorriente. No por
vocación insurrecta, sino por
honestidad lectora y crítica.

Voy siguiendo tu blog
y descubriendo poemas
o releyéndolos.

Éste de Anibal no lo había
leído y te lo agradezco de
corazón.


Un abrazo grande,

Víktor

R.S dijo...

Gracias Viktor,
No llego a poner el énfasis y la dedicación que tu le plasmas a todos los proyectos que tienes en la web pero ahí ando, aportando mis pequeñas lecturas. Anibal es un autor grande publicado en una gran editorial de tu tierra. Una pequeña joyita.

Viktor Gómez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Viktor Gómez dijo...

Querido Rafa:

Mientras yo "esturreo a mogollón" que dirían por Jaen, tú vas engarzando perlas en un collar suficiente.

Bueno, seguiremos leyéndonos, en la medida que nos dejen otros quehaceres y otras lecturas, las que sobre el libro, volumen de belleza y asombro, nos propicien las noches y los pertinaces asuetos.

Un abrazo,

Víktor

¿Para cuándo Valencia?