lunes, 25 de enero de 2010

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos-
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Jaime Gil de Biedma del libro "Poemas póstumos"

viernes, 1 de enero de 2010

Fragmento desde el frío

Porque nos volvemos ciegos
en el día que nace con nosotros,
y porque hemos visto a nuestro aliento
nublar
el espejo del aire,
el ojo del aire no se abrirá
sino en la palabra
hecha renuncia: el invierno
habrá sido un lugar
de madurez.

Nosotros, convertidos en los muertos
de otra vida que la nuestra.



Paul Auster del libro Desapariciones

sábado, 14 de noviembre de 2009

Carpe Diem

Cuando el amor se termina no queda nadie que traiga flores los sábados
Las botellas de lambrusco dejan de hacer ¡plop!
Las deliciosas películas de arte y ensayo se vuelven aburridas
Nadie te regala calcetines por Pascua, nadie te pone el termómetro
Cuando un amor se termina dan las diez un cuarto de hora antes
Las estrellas empiezan a acumular un retraso considerable
Las gatas dejan plantado al párroco en los tejados
Las luces indirectas alumbran directamente los portarretratos
Cambias los muebles de sitio, ordenas la biblioteca
Aparece la lupa, encuentras los comprobantes de la tintorería
Las cajeras del supermercado te empiezan a sonreír de otra manera
Los cuervos marinos se vuelven palomas mensajeras
Se acabó el azúcar, echas mano del edulcorante
Te paran todos los taxis, vas derecho al motel de las metáforas
Tocan el timbre, el cartero te deja un certificado para la vecina
Llaman por teléfono, otra vez la noche se ha equivocado de número.


Juan Carlos Mestre del libro La Casa Roja

domingo, 4 de octubre de 2009

El tiempo de las sombras

De repente vi salir de las aguas la maravilla de un cuerpo azul. También la tarde se hizo de oro, y una voz lejana dijo: Su corazón adolescente es frío y tiene la luz petrificada, la sangre contenida del coral. Entonces, para sentir el peso de la leyenda, cerré los ojos, y sólo oí el leve rumor de las pagazas al levantar el vuelo.

Después, poco a poco, la tarde se hizo sombra.




Rafael Pérez Estrada del libro Bajo el cielo indeciso

lunes, 17 de agosto de 2009

Para Joseph Cornell (8)

Hemos recolectado nuestras cosas
antes del viaje,
el pequeño cúmulo de puntos conectados
para responder la nebulosa
que no puede discernirse hoy
ni ninguna otra noche.
Hemos escogido nuestras multitudes
y las hemos amado como a las cartas y a las cucharas,
a los dedales y a los pequeños pedazos de hilo
olvidados en el escritorio de un ser querido.



Poema de Siri Hustvedt del libro Leer para ti
Traducción de Julia Piera y Chiara Merino

martes, 30 de junio de 2009

Canto a mí mismo (1)

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres e hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas
a la energía original de la naturaleza desenfrenada.


Walt Whitman de Canto a mí mismo

martes, 9 de junio de 2009

Once días siguiendo el hilo de Ariadna y asesinar al Minotauro

Nadie nos oyó:

sólo nosotros y un ovillo de palabras vivas para luego reencontrarlas inevitablemente remuertas.



Leopoldo María Panero / Claudio Rizzo del libro "Tensó"